El Consejo Andaluz y el Grupo de Voluntarios se solidarizan con el pueblo venezolano y ofrecen la ayuda de más de 40 arquitectos y arquitectas ante la magnitud de la tragedia sísmica
El Consejo Andaluz de Colegios Oficiales de Arquitectos) y el Grupo Andaluz de Arquitectos Voluntarios en Emergencias (GAVE) han trasladado su solidaridad al pueblo venezolano y han ofrecido a más de 40 arquitectos/as de Andalucía, que ya están poniéndose en marcha a través de CSCAE (Consejo Superior de Arquitectos de España), al Gobierno Venezolano y al Colegio de Arquitectos de Venezuela su compromiso de desplazarse y ayudar.
En estos momentos los equipos de rescate y la solidaridad salvan vidas, y después de esta fase, se necesitará analizar a fondo los edificios.
Más allá del profundo pesar por las pérdidas humanas, el CACOA ha querido poner su grano de arena para esta labor. La presidenta de Colegios Oficiales de Arquitectos Andaluces, Isabel Suraña, ha destacado que "en momentos como este, la arquitectura demuestra nuevamente su dimensión más humana y social. Trasladamos todo nuestro apoyo al pueblo venezolano y agradecemos a nuestros compañeros arquitectos y arquitectas, que desempeñarán una labor imprescindible en la evaluación de daños, la recuperación del patrimonio edificado y la reconstrucción de los espacios donde volverá a desarrollarse la vida de miles de personas".
Suraña ha querido reconocer igualmente la rápida respuesta ofrecida por el Colegio de Arquitectos de Venezuela, que desde los primeros momentos puso a disposición de las autoridades nacionales la capacidad técnica de sus profesionales para colaborar en la inspección de edificios afectados y en la coordinación de las actuaciones necesarias para garantizar la seguridad de la población.
Desde Andalucía, el Grupo Andaluz de Arquitectos Voluntarios en Emergencias (GAVE) comparte plenamente esa filosofía de servicio público basada en el conocimiento técnico y en la colaboración con las administraciones durante situaciones de crisis.
Su coordinador, Gonzalo Martín Benavides, ha señalado que "la primera ayuda que puede prestar un arquitecto tras un terremoto es aportar conocimiento, serenidad y criterios técnicos objetivos que permitan identificar qué edificios pueden seguir utilizándose, cuáles requieren intervenciones urgentes y cuáles presentan riesgos para la población. Esa información resulta esencial para proteger vidas y organizar adecuadamente la respuesta de emergencia".
La evaluación rápida de daños en edificios, la clasificación de inmuebles según su nivel de seguridad y el asesoramiento técnico durante las fases de emergencia constituyen actuaciones fundamentales para minimizar riesgos, proteger a la ciudadanía y facilitar el regreso posible.