La I Mesa Redonda de la UAAPA identifica carencias estructurales, nuevos riesgos normativos y tecnológicos, y una hoja de ruta basada en coordinación, herramientas comunes y apoyo práctico a los arquitectos que trabajan en las Administraciones Pública
La sede del CACOA ha acogido la primera Mesa Redonda de Debate de la UAAPA, una cita concebida como punto de encuentro para los arquitectos y arquitectas que desarrollan su labor en la Administración Pública andaluza. La convocatoria combinó un espacio inicial de coworking profesional con una mesa de debate centrada en cuatro grandes ejes: Debilidades presentes, Amenazas futuras, Fortalezas del colectivo y Oportunidades de actuación inmediata.
La jornada confirmó la necesidad de consolidar una relación fluida y útil entre la UAAPA y el CACOA, no solo como marco de representación, sino como instrumento efectivo para mejorar el trabajo diario de quienes informan licencias, redactan pliegos, controlan la legalidad urbanística, participan en planeamiento o sostienen la respuesta técnica de muchas administraciones locales.
En esa línea, uno de los mensajes más repetidos de la jornada fue el de que “el futuro de esta agrupación debe medirse por su capacidad para ofrecer resultados aplicables, no solo espacios de reflexión”. Esa meta se planteó con claridad al reclamar que toda iniciativa impulsada desde el CACOA y la UAAPA responda a una pregunta sencilla: “si lo debatido hoy podrá aplicarse mañana en el trabajo real de un arquitecto de la Administración”, resumió el presidente de la UAAPA, Rafael González Millán, como coordinador de la jornada y ponente del apartado de oportunidades, tras su dilatada experiencia como arquitecto municipal en el Ayuntamiento de Arahal, en Sevilla.

En el bloque de Debilidades, se puso el foco en dos problemas estructurales que condicionan el funcionamiento diario de muchos servicios técnicos: la falta de personal y una digitalización implantada sin suficiente adaptación a la realidad de los procedimientos. Se advirtió de que “numerosos ayuntamientos trabajan bajo mínimos, con arquitectos que deben asumir licencias, proyectos, direcciones de obra y funciones muy diversas, lo que alarga las tramitaciones y aumenta la presión técnica en expedientes cada vez más complejos”, destacó Carmelo Maura, arquitecto en el Ayuntamiento de San Fernando (Cádiz).
A ello se suma, la mencionada “digitalización mal resuelta”, que en lugar de simplificar ha introducido circuitos más pesados, pérdida de trazabilidad y nuevas fuentes de inseguridad, aspecto en el que coincidieron los compañeros y compañeras presentes.
El fluido debate tras cada bloque propició la participaron de arquitectos y arquitectas municipales y la valoración y apoyo de la presidenta del Consejo, Isabel Suraña, y la secretaria, Mª de la Barca Fernández-Reinoso, quienes tomaron buena cuenta de las reivindicaciones de sus colegas, junto al equipo jurídico y técnico del CACOA.
Se identificaron así dos ámbitos en los que sí puede avanzarse desde la profesión organizada y con apoyo del CACOA: la mejora de la calidad y claridad de la documentación técnica que se presenta a trámite, y la necesidad de establecer criterios compartidos para aplicar la normativa con mayor seguridad y rapidez. En este punto, se defendió la conveniencia de impulsar memorias tipo, checklists, protocolos o resúmenes ejecutivos que faciliten tanto la redacción como la supervisión de proyectos, así como foros más estables para sentar criterios interpretativos ante la enorme casuística que genera la normativa urbanística y territorial vigente.
El bloque de Amenazas amplió esa fotografía y apuntó hacia los próximos años. Por un lado, se alertó del crecimiento exponencial de la carga normativa, con una sucesión continua de nuevas leyes, reglamentos y ordenanzas que obliga a los técnicos a una actualización constante. Por otro, se subrayó que el horizonte europeo de edificios de emisiones casi nulas, la progresiva incorporación de BIM y la digitalización avanzada de la contratación pública, añadirán nuevas capas de supervisión técnica en administraciones que, en muchos casos, todavía no están preparadas para asumirlas.

A estas tensiones se suma una preocupación de mayor calado: “el riesgo de desplazamiento progresivo del arquitecto de la gestión pública si no se redefine y fortalece su papel”, como destacó en este apartado, Ismael Rodríguez, por su experiencia desde el Ayuntamiento granadino de Atarfe, quien durante el debate aludió también a la colaboración público-privada prevista en la normativa andaluza, a la intervención de entidades urbanísticas de control y al desarrollo de herramientas de inteligencia artificial (IA) capaces de revisar documentación técnica, todo ello en un contexto donde “la presión por la agilización puede acabar vaciando de contenido algunas funciones técnicas si no se reivindica su valor estratégico”.
Frente a ese escenario, la mesa también quiso dejar un mensaje de confianza basado en las Fortalezas del colectivo, que fue defendido por el compañero arquitecto municipal en Torremolinos (Málaga) Luis Octavio Frade. Se defendió así que los arquitectos de la Administración no deben quedar limitados a una función meramente procedimental, sino que atesoran una capacidad infrautilizada para “generar instrucciones, ordenar criterios, conectar política y seguridad jurídica, redactar planeamiento estratégico, impulsar agendas urbanas locales, desarrollar planes de accesibilidad y trabajar de forma transversal con otras áreas municipales”.

También resaltaron los participantes en la sesión de trabajo de este órgano que se integra en el Consejo Andaluz, “la visión global del entorno construido y la capacidad del arquitecto y la arquitecta para integrar urbanismo, contratación, ciudad, accesibilidad, equipamientos y necesidades ciudadanas en una misma práctica profesional”, un aspecto transversal que pocos perfiles tienen en los ayuntamientos.
En el apartado final de Oportunidades, la UAAPA dibujó una hoja de ruta nítida para los próximos meses en la que será de gran ayuda la mediación de calidad que ofrece el Consejo Andaluz de Colegios Oficiales de Arquitectos. Entre las prioridades se señaló la necesidad de estrechar la interlocución con la Junta de Andalucía y con la Consejería de Fomento, que es la competente, elaborar documentos y modelos útiles para el trabajo diario —como ordenanzas tipo, pliegos tipo o referencias comunes para presupuestos— y, sobre todo, “combatir el aislamiento profesional que padecen muchos arquitectos de la Administración local, especialmente en pequeños y medianos municipios”, lamentó el presidente de la UAAPA, para quien es importante “que tratemos de aportar más de lo que queramos conseguir de este grupo, pues sin duda redundará en beneficio de todos”.
La agrupación recordó, además, su dimensión actual: 175 arquitectos agrupados, presencia en más de cien municipios andaluces y una incidencia potencial sobre territorios que suman casi 800 municipios y cuatro millones de habitantes.

Este encuentro deja así algo más que un diagnóstico: la impresión de que la UAAPA y el CACOA han empezado a definir mejor un camino compartido, basado en “escucha mutua, producción de herramientas concretas y una vocación clara de servicio al conjunto de la arquitectura andaluza, tanto para los propios servidores públicos como para los compañeros y compañeras con los que se trabaja a diario, que están fuera de la Administración y con los que se comparten preocupaciones e intereses”, recordó la presidenta Isabel Suraña. Este camino en común, si mantiene ese pulso práctico, puede convertirse en una “palanca útil” no solo para mejorar las condiciones de trabajo de los arquitectos de la Administración, sino también para aportar “más seguridad, coherencia y calidad al funcionamiento de nuestras propias instituciones”
Texto y fotos: Dpto. de Comunicación.